martes, 19 de abril de 2011

Comer fuera – el dilema de los que están a dieta

Comer afuera - el dilema de los que estan a dietaPara aquéllos que controlan su peso, la alegría de comer afuera a menudo se ve empañada por las tentaciones de las grandes porciones y de la cantidad de opciones para elegir. Y, al no saber exactamente cómo se preparan las comidas, es difícil saber precisamente qué le van a servir o cuántas calorías va a ingerir.
Algunas personas juran que dejarán de ir a restaurantes mientras intentan bajar de peso, pero la realidad es que comer afuera forma parte de nuestro estilo de vida cargado de ocupaciones. Con algunos conocimientos y planificación, usted puede aprender a elegir bien al comer afuera sin apartarse de su dieta.
En 2002, un hogar típico gastaba más de us$ 2.200 en comidas fuera de casa - un poco más de us$ 900 por persona. Más de un tercio de las calorías que ingerimos - y el 40% de las grasas que consumimos - provienen de la comida de restaurantes. No es de sorprender que las comidas rápidas sean las que suministran la mayor cantidad de calorías de cualquier fuente de alimentos.
Probablemente el primer paso positivo para que las comidas afuera sean saludables tendrá que ver con mantenerse alejado de los restaurantes con servicio 'drive-through'. Si bien algunos restaurantes de comidas rápidas ofrecen alternativas saludables, a menudo son mucho más apetecibles los platos que ofrecen habitualmente. A cambio le conviene elegir un restaurante en el cual le sirvan lo que usted quiera, preparado como lo desee.
Al mirar el menú siempre conviene tener un plan. Concentrar la atención en los aperitivos es una buena estrategia - las porciones son pequeñas, y un par de primeros platos elegidos con cuidado, una ensalada y una sopa ligera permiten armar una buena comida. También puede hacer que las porciones sean razonables dividiendo un plato principal con un acompañante (pida una ensalada adicional o una guarnición de vegetales).
Como la tendencia es comer todo lo que nos sirven – sea poco o mucho – pida que le separen la mitad de su comida para llevar antes de que le sirvan. De esta forma, comerá la mitad pero no se privará de la satisfacción de dejar el plato limpio.
Los restaurantes a menudo no escatiman en grasa - ésta añade una buena dosis de sabor y textura a las comidas y es un ingrediente barato. Los alimentos fritos obviamente están prohibidos, pero también se deberían limitar las grasas añadidas, tales como ingredientes para untar, aderezos, salsas y fondos de cocción. Las ensaladas y las guarniciones vegetales son los alimentos más saludables que tenemos a nuestro alcance, pero esto no se cumple si están inmersas en aderezos o impregnadas de mantequilla o salsas sustanciosas. Pida comidas sencillas, con las guarniciones o condimentos a un costado para poder controlar cuánto va a agregar.
Lea las descripciones de los platos principales con cuidado y pregunte al mozo si no está seguro de cómo se prepara algo. Es probable que los alimentos "crujientes", "cremosos" o "rebozados" sean ricos en grasas, mientras que las comidas al vapor, horneadas, a la parrilla, asadas o hechas al grill habitualmente son seguras. Por otro lado, trate de saltar el sustancioso arroz o las papas y pida que los cambien por una porción extra de vegetales.
No se deje engañar por la palabra "ensalada" - es un término que a menudo se usa de forma flexible para cualquier combinación de alimentos, pero no todas son saludables. El agregado de tocino, queso, crema, carnes grasas y ensaladas de papas o fideos ricas en mayonesa a una base de hojas verdes puede hacer que se disparen las calorías. Lo mismo ocurre con las ensaladas que se sirven en enormes cuencos de pan o en una base de tortilla frita.
Aunque los estadounidenses dicen que son conscientes en materia de calorías, cenar afuera es la excusa para darse el gusto - alrededor del 87% come postre para completar la comida en un restaurante. Si comer afuera es algo que no hace a menudo o que solamente tiene lugar en ocasiones especiales, manos a la obra. Pero si usted conoce mejor los restaurantes locales que su propia cocina, le conviene pensar dos veces antes de pedir postre - una porción de pastel de queso le puede costar hasta 1000 calorías. A cambio, tome un té de hierbas, pida un plato de frutas frescas o un helado de agua descremado para completar la comida. También puede fijarse si alguien quiere compartir - los dos primeros bocados son los mejores, de todos modos.
Piense cómo come habitualmente cuando no se aparta del plan y trate de encontrar alimentos similares en el menú para poder disfrutar de su comida sin culpa. Con un poco de sentido común respecto del menú y una buena estrategia, comer afuera y hacer dieta van de la mano.
Susan Bowerman es consultora de Herbalife.

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